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viernes, 5 de junio de 2020

Pequeña Cicatriz




Hay sitios insólitos, donde uno se queda y permanece en un atardecer,
hay raíces de melodías que bañan tus ojos canela,
anhelo de locura, pequeña emoción inquieta,
pequeño tesoro y ausencia de cordura,
rubor en el iris de Shakespeare, mejillas doradas,
donde está todo aquello que sentí, pequeña cicatriz.

Minimizando errores y tanto sentimiento fiel,
buscas dignidad y yo deshojando versos imposibles vuelvo a ti,
a través de aquella mirada invencible de pasión,
es la primera parte, pequeña cicatriz,
eres la pureza del talento sentimental,
yo soy el héroe injusto que ensancha el alma al escribir . . .

Hay lugares infrecuentes, donde uno se sienta a temblar,
que fuera se te echa de menos y por dentro aún más,
la bondad estalla en mil pedazos cuando mi alma 
es el camino donde siento cada castigo.
Enciendo con tus pupilas la calle sin salida,
entonces concibo que,
ser tan natural que oler a sol, sea una única tradición,
ser tan feliz que no sepas si vives o sueñas,
ser la magia de tus besos que ayer escribí,
pequeño susurro de Diosa norteña,
pequeña cicatriz . . . 






martes, 2 de junio de 2020

Formas de pensar






Quizás sea por la forma en que te fuiste.
Sin un beso ni un abrazo.
Mejor hubiera sido despedirte de mí con un balazo.




domingo, 31 de mayo de 2020

Cartas a Antonio IX


No creas que te he engañado, no. ¿Qué es la fidelidad? Algunas personas intentan diferenciar entre física y mental, entonces es cuando me carcajeo con agresividad.

Dice "El Salmón" que hay que apretar los dientes a la soledad, reconozco que mi adicción a él, también tiene una notabilidad eleveda. . .  Ya ves, sensible que es uno.

Después de un mes de Mayo con altibajos emocionales en una sociedad que cada vez me da más asco, he recurrido a "Seda y hierro" para neutralizar el absurdo mundo que nos rodea, excepto aquel recorrido de risa escandalosa que (aún) no está tan lejana.

Así que voy a perfeccionar el planeta que he construido para mi solito,
con una baja dosis de buscapina y diazepam, intentando recuperar en versos, el letargo de aquellos besos virtuosos. No sin antes mencionar que los besos dependen del paladar que los perciba. . . Mi sabor está presente.



sábado, 30 de mayo de 2020

Cartas a Antonio VIII


Morir y resucitar cada noche, anhelo y deseo en el alto nivel de los sueños, infinitamente el paso del tiempo se viene encima, después de esta desordenada habitación,  una vida tan vacía, que sólo melodías ochenteras, alivian una auto persecución de culpabilidad.
El efecto de aquel pelo semi rojo me destruye por dentro, por fuera mis ojos viajan a aquella sonrisa, un horizonte que conmueve recuerdo tras recuerdo hasta desfallecer en una trayectoria de recuperación mental, adulterada por drogas y Mezcal.
Tantas veces necesito escucharte, como un narcótico, como un narcótico más. . .



lunes, 25 de mayo de 2020

Cartas a Antonio VII


Caminando iluminado por luces cobrizas y la fuerza del Cantábrico al otro lado, la ciudad duerme y mis ojos representan el apetito voraz, mientras nace algo, nace una historia, una de esas no casuales pero tampoco obsesivamente buscada, envueltos en una placenta de amarga sabiduría, al principio, mi alma, terriblemente asustada por lo que podía venir, sucumbió "Esperando nada" y la calma dentro de un coche rojo, llegó a su meta.
En el anochecer y en una décima de segundo, un cuerpo de Diosa aguarda entregada antes de inventar una magia desconocida, temblor, agitación, morbo, escalofríos de esos que recorren una trayectoria mental de días, tantos días fantaseando cual quinceañeros.
Era un universo de ansiedades y realidades, espacio y tiempo se rozaban rodeados de hierba, mar y flujo vaginal.
Desorden cerebral, pero esa delicada tenebrosidad me acompañará para siempre, hasta el último día donde viaje rumbo a no sé donde, quizás a una constelación prominente.


P.D: Nos vemos en Orión.




domingo, 24 de mayo de 2020

Faro verde




Tengo una canción y un olor que me lleva a ti,
tengo el hambre de ver tus ojos,
encender fuego con el tallo de tus mejillas,
tengo este detestable silencio que me castiga,
Tengo tus besos guardados en otro poema sensible,
tengo (aún) el estallido de tu sonrisa.

Tengo el embrujo de tú magia,
el tacto de mis manos acariciando el tatuaje de tu espalda,
tengo mis besos en tu cuello,
tengo ese brillo canela en mi mirada,
tú cuerpo encendido en noches de temblorosas de diciembre,
tengo momentos de insensibles de recuerdos y derroches.

Tengo (aún) una industria de ilusiones,
tengo en la mente una melodía de Rozalén,
ensayar un soneto de 14 amaneceres sin ti,
la poesía de tú alegría al amanecer,
realidad divina, anhelos de promesas,
el soñador solloza queriendo comprender. . . 

Que a veces llueve tanto que se entristece el alma,
arden las entrañas en este universo distante,
que otras veces no hago otra cosa que sentarme,
mirar el mar y nada más, nada más. . . 

Tengo el fruto de tú brisa al caminar junto a mí,
detalles de prosperidad, 
tus vaqueros cortos, camiseta azul y un faro verde,
un "Te quiero" en pétalos de rosas,
mil secretos infinitos de complicidad,
tantos rayos de sol convertidos en historias. . . 

Tengo el premio de gritar donde nadie oye mi voz,
donde el cielo achucha el océano,
tengo bañado el sentimiento de impaciencia y dolor,
tengo que rezar y suplicar
un solitario abrazo de júbilo y algarabía,
en el lugar donde comenzamos a soñar,
donde mis ojos bendijeron eternamente tus susurros de piedad,
dulzura particular, fantasía inmortal,
labios que estrellaban atracción, melosidad y espiritualidad.

Ahora tengo un millón de vueltas en mi cama. . . 




miércoles, 20 de mayo de 2020

Cartas a Antonio VI


Tres mil noches con Marga, humeando insomnio, sobresaltos de inocencia y medio gramo de desencanto, necesito aterrizar en la creación morfológica de miradas pasadas, necesito en esta noche, entregar la conciencia y elevar la pulcritud como un ser humano libre, como libre son las flores que nacen sin miedo a nada.
Hiere la cósmica instrumental rodeado de inyecciones para la tortura de evocar, con esa profundidad, con esa fosa nasal que mana sangre musical, puedo equivocarme y aprender a nadar en mares de silencios, o ahogarme bramando que, la vida es conducida por un espectro que me obliga a presenciar, las distintas y putas fases de declive emocional.
Con el resultado de cerrar los ojos y remar a sitios que jamás he llegado, ni en el mas absurdo de los sueños,  ni en el más incoherente pensamiento racional.
Imagino también, que cuando la pasión y la lujuria se dividen, la solución exacta es la exquisitez de una puerta cerrada para dos personas locas, el dividendo de dos cuerpos dementes de arrebato y emoción callejera, derramando erotismo de pie frente al mar, nada perturba la paz. . .