sábado, 18 de marzo de 2017

Parafilias


Dendrofilia

- Cuando la excitación se produce al frotarse contra los árboles -





jueves, 9 de marzo de 2017

Peter Pan (El León)



Peter Pan había llegado de pasar unos días en Cádiz, intenté escribir varios poemas sobre
su belleza llegada del sur, y están en algún cajón guardados, esperando...

Peter Pan esperaba ansiosa y con la ilusión de un niño, ser abducida por mi boca, llevada a uno
de esos lugares donde sólo ella yo conocimos, mezclando amor, dolor, entrega, sabiduría y emoción.

Jugué al despiste después de terminar mi jornada laboral.
Me alejé motorizado como diariamente hacía, la rutina de lunes a viernes...
Pero ese jueves, su sonrisa mañanera había provocado en mi,
una atracción imposible de describir con palabras.
Un mensaje de texto fue suficiente para girar en la primera glorieta
y volver para deleitarme con su "Postura de Julieta" en un baño austero,
húmedo, y a la vez, enloquecedor...

Sus manos se apoyaban en aquellos azulejos feos y fríos.
Rompía el silencio su alterada respiración.
La curva de su cintura dibujaba un montaña de ilusiones,
esperando ser poseída por detrás...
Besé su espalda, como un León saboreando su presa,
con ese sabor efímero a deseo, salado palpitando el tímido temblor,
por el desconocimiento de lo que allí podía pasar...

Susurré en su oído... "¿Sabes lo que te voy a follar?"
Recuerdo que en cierta ocasión me dijo que esa frase
le atravesaba el alma como un huracán de intenciones...

Lentamente separé sus piernas, su culo hablaba murmurando...
"Haz conmigo lo que quieras"
Exploté sus ganas y mi necesidad como el León mata por hambre,
el mismo hambre que cubrí con aquel cuerpo,
víctima de mi satisfacción...


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Mi vida nunca será lo mismo,
porque chica, llegaste y cambiaste
mi manera de andar,
mi manera de hablar,
ahora no puedo explicar
las cosas que siento por ti,
Así que quédate conmigo,
realiza mis sueños,
seré todo lo que necesitas...

- Michael Jackson -


domingo, 5 de marzo de 2017

domingo, 26 de febrero de 2017

Mayly





Un sedante de tu locura en mis noches,
Madrid huele a pasado, frescura y sauces,
paseo entre su lluvia, clavada en mi piel,
levito lentamente y por fin puedo dormir...
Una presencia en la oscuridad más astuta,
Gran Vía no reposa
y tu sonrisa baila hasta no poder más.
Bebiendo el paso del tiempo junto a tu calma,
sentado en el tren que me lleva a la Alcarria,
en el crecimiento corrupto de mi deseo por ti...
Vaqueros gastados y sueño hambriento,
saliva espesa anudando el encuentro, 
camiseta roja y el pelo revoltoso de un tono negro obsesión,
tu cuerpo es un blues, dulce tentación,
mientras yo...
Un cigarro y mi mirada descansa en tus pantalones negros,
tibios de esperar, 
un suspiro y tu camiseta blanca me habla sin mirar,
soy capaz de cambiar mi vida entera por esa alegría,
y tu sonrisa baila hasta no poder más.
Septiembre se acuesta a nuestra espalda,
y tus ojos, y mis ojos, se derrumban de seducción.
Mil palabras y en la ribera del Henares
tu sonrisa baila hasta no poder más...
No existe silencio, Mayly juega a despistar,
interpretando "El alma al aire"
y yo,
totalmente loco de remate observo tu abstracto baile.
En una estación de vuelta y llamada "no sé cuando nos volveremos a ver"
tu sombra se aleja sin sonreír ni decir nada,
sabiendo que faltó algo 
y que el tiempo es lo más importante que tenemos cuando compartimos,
un simple beso, que sabiendo a ti, es mucho más que un beso.

jueves, 23 de febrero de 2017

domingo, 19 de febrero de 2017

La pecera roja





Una noche clara y fría,
el deseo apuntando alto,
febrero es un suspiro que vaga caminando,
manos frías y corazón ardiente,
exagerada la luna sonriente, observando...

Mis ojos hambrientos, tu pelo rojo...
Braguitas blancas y tus besos sabor a menta.

- ¿Eres obediente? ¿Cuánto del 1 al 10?
Sin apenas dejar que yo acabase de formular la pregunta, ella respondió:
- 10!

Apoyé mi cabeza en su pecho y se mezclo el deseo con una sensación
de paz y cariño, de sueños y mares, de sonrisas cómplices adornadas
por un cantábrico enfadado, 
testigo en primera fila de lo que allí estaba pasando.

Besé su boca mientras comprobé que había sido fiel,
esa fidelidad de la que muchas veces los humanos presumimos y no cumplimos.
A veces la mente nos hace viajar a lugares mágicos, este fue uno de ellos...

Acaricié lentamentamente entre sus piernas el cumplimiento de una semana acalorada,
vaqueros rotos y una pecera del color de tu boca,
diamantes efímeros  y una sensación insuperable de sometimiento inaugural,
como antes lo habíamos imaginado,
dibujando entre ilusiones la austera e inquieta realidad.

Besé su cuello y sentí la súplica de su conciencia...

- Quiero correrme, por favor, estoy sufriendo.

Con tu cuerpo y el mundo a mis pies,
me adentré en la humedad de tu piel esta vez,
salpicando profundidades de calma y excitación.
Tu espalda me habla sin esperanza,
se apaga la luz que nos rodea
y se detiene el lugar a donde vamos,
donde no exiten horas ni siquiera minutos,
sostenidos por cuatro ruedas,
explotamos juntos hasta perdernos en un mundo, nuestro mundo.