martes, 22 de enero de 2013

Fin de semana

Un sábado de Enero, exactamente el 22-11-2011 decidimos ir a pasar el fin
de semana fuera. Hacía un frío horrible, nos abrigamos bien y nos pusimos
en ruta puesto que eran unos 180 km de recorrido hasta llegar al destino.
Al poco tiempo de salir, una media hora, paramos a repostar y tomar café.

- ¿Vaya frío que hace no? Se nota que nos estamos adentrando en la montaña.
Le dije, mientras le miraba el vaquero ajustado que llevaba puesto, muy ajustado.
Mi mente inquieta empezó a elaborar imágenes indefinidas de su coño.
Seguimos la ruta y esta vez conducía yo. A pesar del frío propio de esta comunidad
y esta fecha, el sol mañanero comenzaba a resplandecer por encima de las colinas a modo de estorbo visual, mientras ibamos hablando, mi mano derecha estaba apoyada
en su pierna izquierda y cuando la conducción me lo permitía, la acercaba a su coño,
que se notaba incluso por encima del tejano, estar a una temperatura cálida.

- Amo, me está empezando a poner cachonda y vamos en coche...
Susurró mientras aspiraba el aire entre sus dientes a modo de placer.

Tienes razón, aunque vamos despacio y sin prisa, voy a dejarme de tonterías.
Yo seguía con la mano apoyada en su pierna e intentaba distraerme mirando a las
líneas discontinuas de la carretera que no se acababan nunca, pero el pensamiento
volvía al lugar de la excitación y ordenaba a la mano, dirigirse allí otra vez.
- Amo, creo me estoy empezando a poner húmeda...

- ¿Cómo que crees? Desabrochate el pantalón y compruébalo tu misma.

Se desabrochó un imperdible que llevaba puesto a modo de cierre,
que por cierto, creo que ese pantalón nunca se llegó a arreglar,
y metió la mano suspirando...

- Estoy mojada, más de lo que yo creía.

- Eso debo de comprobarlo yo... ¿No crees?

Muy lentamente, puesto que sólo conducía con la mano izquierda,
fui metiendo la mano poco a poco mientras ella abría las piernas y
efectivamente estaba mojada, muy mojada.
Empecé a meter el dedo como pude y ella reclinó la cabeza hacía atrás
a modo de excitación, la verdad, era una sensación agridulce, por una parte
me sentía incomodo porque no era nada fácil atender a la carretera y su humedad al mismo
tiempo. Soy bastante prudente conduciendo, pero esta situación me estaba gustando.
Sabía que aún quedaba un rato para llegar y dije...

- Ahora hazlo tu, tú para mi...

En cientos de ocasiones me había dicho que le encantaba masturbarse para mi.

- ¿Puedo bajarme el pantalón un poco? Me aprieta para hacerlo así.
- si, adelante.

Se bajó el pantalón y unas bragas negras a rayas y empezó a tocarse suavemente
mientras sacaba la lengua y recorría su labio superior hambrienta de deseo.

- Métete los dedos, quiero que te pongas bien cachonda.

- Bufff, Amo, me encanta hacer esto aquí, para Usted...
Mis dos atenciones, la carretera y su excitación, ya no eran dos, ahora
se sumaba una nueva causa, mi polla que se había puesto dura y así sentado
conduciendo no era lo más cómodo que yo deseaba estar.

- Amo, estoy pingando.
- sigue, sigue haciéndolo para mi, pero no se te ocurra correrte.
- ¿Cuánto queda? Quiero que me folle, deseo que meta su polla aquí.

El tiempo se paralizaba, la velocidad del coche era la misma, pero el deseo
ralentizaba los minutos. Yo de vez en cuando metía la mano en su coño
mientras ella se masturbaba y realmente estaba excitadísima.
La verdad, ninguno de los dos podía más, no había medida alguna,
sólo había una obsesión por llegar al hotel de una vez, y mientras
más lo pensábamos, más caliente nos poníamos y más tardábamos en llegar.
Yo tenía la sensación de un quinceañero esperando a que llegara ese momento
como si de meses o años estuviésemos hablando.

- Por Dios cuando llegamos, quiero que me folle de una vez, se lo ruego,
lo necesito, no aguanto más, pare el coche y métamela por favor.

Quedaban apenas 4 o 5 minutos y siendo de día, la peripecia de parar y esconderse
un poco, nos iba a llevar más tiempo que el propio destino.
El motel donde fuimos son unas habitaciones y al lado tiene un
pequeño garaje con una puerta que entra directamente a la habitación.
Entramos y cuando metimos el coche en el garaje salimos con el apuro consecuente
del deseo y sin decir nada, sin quitarnos la chaqueta, sin cerrar
la puerta, se bajó los pantalones aún de pie, con las manos apoyadas en la cama
mientras yo sacaba la polla durísima.
Comencé a follarle el coño como un salvaje al mismo tiempo que ella decía entre gemidos:

-Follate a tu perra, así, follatela...

Apenas transcurridos 4 o 5 minutos me pidió permiso para correrse, creo que nunca o casi
nunca le otorgado ese placer así, a la primera, pero esta vez, SI.

- Si, correte.

Apenas acabar de decir "correte" y ya se estaba corriendo, la verdad, pocas veces la había
visto tan caliente. Al mismo tiempo que sentí como se corría con mi polla dentro,
la inundé de semen. Cuando ella notó que yo me corría se volvió loca, era como si se estuviese
corriendo de nuevo, sus piernas temblaban como un terremoto
de fuegos artificiales. Mi dulce fortaleza se había fundido con su mar de líquidos...

Después de una dosis de nicotina e higiene personal, salimos del hotel en busca del disfrute de la ciudad.
con la odisea tremenda de aparcar en el centro, nos fuimos de bar en bar degustando vinos
y tapas. Entramos en uno, que más que un bar, era un museo dedicado a la tauromaquia,
a pesar de mi condición anti-taurina, entré, por un simple motivo que era suficiente,
ese era su día, era su fin de semana, quería que se sintiera como lo que realmente era,
una princesa, mi princesa. El ambiente estaba genial y charlábamos sobre lo variopinta que era la gente,
podías ver a la multitud en chándal, de corbata, gente madura, gente joven, todos a lo suyo,
cuando me interrumpió...

- Sabes, ahora mismo, en este momento, soy la persona más feliz del mundo,
estoy donde quiero estar y con quiero estar.

Sus ojos estaban electrizantes, como una montaña de sonrisas infantiles,
creo que aunque no me hubiera dicho nada, un silencio junto a esa mirada,
hubiera sido suficiente para darme cuenta de su estado emocional.
Le di 6 o 7 besos en la boca, la abracé, a pesar del ruido, de la gente, del ambiente,
notaba su respiración palpitar en mi cuello y fue una sensación.... Difícilmente
de escribir aquí.
Nos fuimos a cenar, más bien a tapear,  nos sentamos en una mesa con una gran
cristalera al lado, por donde se veía a la gente de un lado
a otro y el ambiente de fin de semana.
Su sonrisa volvía a delatarla, estaba encima del mundo y mientras yo
hablaba de cualquier cosa ella me interrunpía a modo de...

- ¿Sabes que te quiero lo inimaginable?
- ¿Sabes que eres muy muy guapo?
- ¿Sabes que me tienes totalmente loca?

Después de cenar nos fuimos a un salón de juego en busca de fortuna, lógicamente, salimos
peor de lo que entramos económicamente hablando, creo que cuando se va a uno de esos
sitios, hay que ir con la mentalidad de pasar un rato, y pensar que vas a gastar 50 o 100 euros
como si los fueses a gastar en copas, porque si vas con la intención de ganar dinero, estas jodido.
Llegamos de nuevo al hotel cansados, entre viaje, alcohol y emociones el cuerpo apenas daba de si.
Apagamos la luz y me acurruqué con ella, que estaba de espaldas a mi, para protegerme del frío
y noté que se me estaba poniendo dura otra vez. La mente quería pero el cuerpo no podía.
Metí la mano por debajo de las bragas y empecé a tocarle coño que se empezaba a mojar otra vez.
Le bajé las bragas y empezé a rozar mi polla por su culo, lo cual provocó en ella una excitación
superior. Empecé a follarle el culo despacio mientras ella habría un poco las piernas y se tocaba
el coño, gemía cada vez, más acelerada y más alto. A pesar de que el cuerpo estaba casi vencido, la
polla estaba inquieta con aquella situación tan morbosa.
Me aparte y se puso encima de mi, entonces decidí follarle el coño que estaba chorreando.
Se inclinaba hacía mi y yo jugaba con mis labios en su boca, en sus pezones, en su cuello...

- ¿Me puedo correr, Amo?

No dije absolutamente nada y ella ya entendía que no lo podía hacer.
Estaba sufriendo literalmente, aguantando un orgasmo, tenía que
auto ralentizarse para no correrse y eso a mi, como de costumbre, me encantaba.
Se puso tumbada boca abajo y yo encima y jugué con mi polla entre su culo y su coño
a modo de adivinanza, haciéndola sufrir una vez más con mi excitante indecisión.
Acerqué mi boca a su oído y le dije...
- Te vas a correr con mi polla dentro de tu culo.
- Oh si, Amo....

La incliné hacía mi, para que se pusiera a cuatro patas y metí mi polla en su culo
mientras ella se deshacía en un placer soberbio...

- Me corro Amo... ¿Puedo?

Ese "puedo" lo decía en apenas escasas décimas de segundo, lo que la excitación
verbal le permitía...

- Si, córrete...

Después de correrse, se tumbó hacia un lado y nos dormimos hasta el día siguiente
que desayunamos bien completos, para el frío y para la energía gastada.
El día transcurrió fenomenal, el sol era un bálsamo de gratitud en una ciudad tan fría.
De regreso a casa ya de noche, en el coche íbamos hablando del fin de semana, de lo bien
que lo habíamos pasado, y de lo cachondos que nos pusimos.

- Amo, esto no es normal, a poco que hemos hablado sobre ello y me estoy notando
húmeda otra vez.

La situación era idéntica a la del viaje de ida, la misma sobredosis
de deseo, pasión y complicidad, pero esta vez, de noche, lo cual me hizo
recapacitar un poco y pensar: Ya me la jugué una vez...
En realidad no es que me la hubiera jugado, pero la conducción ya es peligrosa de por si,
como para añadirle más sobresaltos.

- Bájate los pantalones y tócate tu sola.

Decididamente me encantaba, verla sentada al lado mío sin apenas poder mirarla,
pero escuchando como se ponía cachonda...

- Amo, quiero que me folle otra vez, tengo unas ganas horribles de que me folle.
Repitió esto 3 o 4 veces con tanta seguridad, con tanto deseo, que me imantaba hacía a ella.
Transformaba parte de su deseo en mi deseo con sólo hablar, con sólo decir esas palabras.
Paré el coche en una de esas áreas de descanso sin vigilancia y rápidamente reclinamos
los asientos de aquel seat ibiza hacia atrás, y se puso encima de los asientos con el culo
en pompa mientras decía...
- Folleme, por favor, por favor, por favor...

Metí la polla rápidamente, a pesar de la incomodidad
de la postura de una embestida y noté que su coño por dentro,
estaba ardiendo, literalmente ardía, me quedé quieto por un momento,
para que fuera ella, con movimientos hacia delante y hacia detrás,
de alguna manera se follase mi polla. Con mi mano abierta empecé a darle
azotes en el culo, a su ritmo, el que ella marcaba con unos ejercicios de cadera
propios de lo que era, una DIOSA...

- Amo, me corro, ¿Puedo? ¿Puedo?

Noté que me corría yo también al tiempo que le contestaba...

- Córrete, córrete conmigo....

16 comentarios:

  1. Un viaje intenso... creo que tengo que empezar a hacer turismo jeje.

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    1. Gracias Devastiel, como el titulo de una película española "El turismo es un gran invento"
      Besos.

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  2. Intenso viaje y esos seis o siete besos seguidos de las dulces palabras de ella y su mirada...

    - ¿Sabes que te quiero lo inimaginable?
    - ¿Sabes que eres muy muy guapo?
    - ¿Sabes que me tienes totalmente loca?

    Emotivo, mucho, besos Amowhor

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  3. Un fin de semana inolvidable, a mi me ha llamado la atencion esa parte que dices " que me imantaba hacía a ella." me ha gustado esa similitud de fuerza,deseo, pasion etc.......Saludos Amowhor

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    1. Ciertamente era iman isabel. Gracias por tu comentario. Besos.

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  4. UN GRAN FIN DE SEMANA,,, DEBERIAS PLANEAR MUCHOS MÑAS ASI, DE ESA MANERA.
    SALUDOS AMOWHOR!!!

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    1. Si de mi solo dependiera amigo LORD!
      Saludos,

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  5. No se me ocurre mejor forma de pasar un fin de semana, frío o no.
    Saludos!!

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    1. Un fin de semana único Uol free. Saludos.

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  6. Espero que no sólo las diosas tengan derecho a un fin de semana así!
    Yo no estoy muy segura de si podría aguantarme las ganas de correrme, la verdad...cuando viene, viene.

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    1. Las diosas, en este caso son pasado, aunque nunca dejen de ser Diosas...
      Sobre las ganas...

      http://amowhor.blogspot.com.es/2012/02/control-del-orgasmo.html

      Besos varios.

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  7. Belkis ha dicho lo que yo gustaría decir....
    Bueno... tus comentaristas han dicho todo.. no me queda nada a competear solo a decir que la história hizo mi palo umedo..

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  8. y yo porque nunca ví esta entrada??
    y porque a mi no me llevan así de viaje??
    y porque no me ocurren estas cosas??
    ainssss.... cuantos xq!!

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    1. Pues se habría pasado entrar en el blog!
      Quizás algún día te ocurran!
      Besos Juana.

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