sábado, 30 de noviembre de 2013

El vestido rosa

La primera vez que vi aquel vestido puesto en su cuerpo,
he de ser sincero, por mi sed de pasotismo intenté disimular.
Después, poco a poco fui babeando hasta llegar a una conclusión:
Sobre esa prenda, algo tengo que escribir...
Decir que lo he buscando por miles de imágenes en internet,
y algo parecido si he encontrado, las comparaciones son odiosas, dicen...
Este es el resultado.




- ¿Sabes? Ese vestido te queda muy bien.

- ¿Tu crees? Creo que debería estar un poco más delgada para lucirlo bien.

Entre risas respondí...

- Sabes que me gustaría que tu culo fuese muy muy grande.

Mi primera carta ya estaba sobre la mesa...
Durante los siguientes días ella me provocaba con el vestido rosa diciendo
que se lo iba a poner para el sábado, que quizás no, etc...
Cuando se acercaba el fin de semana, yo bromeaba...

- ¿Está limpio el vestido? ¿ Lo tienes preparado?

Ella se liaba un cigarro mientras repondía amenazante y sonriente:

- Aún estoy pensando si ponérmelo o no.

El juego estaba en acción, los dos sabíamos perfectamente que el sábado
se iba a poner el vestido para mi disfrute.
Podría decir que era una orden más de Amo hacía su sumisa pero con un juego,
un tremendo juego de morbo y pasión.

El sábado pasó a recogerme con su coche para dirigirnos a la "ciudad del frío",
su abrigo impermeable negro y largo, abrochado de arriba a abajo no me permitía ver
que había debajo...
Mientras que en el primer semáforo levanté un poco el abrigo y mirándola dije...

- ¿Has sido buena?

- Siempre soy buena o intento serlo.

El vestido estaba allí y metí la mano por debajo para ir subiendo y ver que es lo que había
debajo, naturalmente no llevaba nada, era una época en que la orden diaria era no llevar ropa interior,
mi felicidad también viajaba tanto o más rápido que aquel Seat ibiza gris de amable compañía.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Frases


               " La mariposa, recordará por siempre, que fue gusano "

                                       - M. Benedetti -

jueves, 14 de noviembre de 2013

Los ojos


Los ojos cerrados ,
 la ventana abierta...
   tu ausencia en el tren ida ,
     ojala que la espera no desgaste mis sueños ,
       donde está la vuelta...

          Los ojos vendados ,
           la realidad y tu lejanía no son conscientes para sobrevivir ,
            entre el dolor y su propia intención ,
              entre la profundidad de este sufrimiento.

                Los ojos adornando la incredulidad
                 de mi habitación disfrazada de condena y soledad ,
                   las lagrimas se ahogan porque nada cambia ,
                     y has decidido prolongar este escapismo en un arte ,
                      como bumbury adora las costumbres de hoy , yo muero...
                        Mueren los ojos en esta rutina ,
                          se duermen silenciosos para siempre ,
                            donde no estas tu , no existe vida...

martes, 12 de noviembre de 2013

Formas de pensar


                "El mundo es como aparece ante mis cinco sentidos,
                 y ante los tuyos, que son las orillas de los míos"

                                     -Miguel Hernández-

domingo, 10 de noviembre de 2013

Frases


                    "He caído tantas veces al suelo,
                    que conozco a las hormigas por su nombre"

                                           - Twitter -

domingo, 3 de noviembre de 2013

El día del no


Nos encontrábamos contrariados, entre el uno y el otro crecían huracanes de desconciertos,
malestares incomprendidos, lágrimas que parecían ser definitivas. A veces en la vida suceden
cosas que por más que pase el tiempo, no llegamos a entender. Y mientras más caminos le buscamos
a ese "porqué" más nos adentramos en un laberinto sin sentido. Así se respiraba el ambiente en casa ajena.
Sus ojos temblaban y se apagaban queriendo ver llegar la luz... Yo lastimaba las esquinas de su alma
con mis palabras, reconozco, inútiles allí y en cualquier lugar.
Su decepción y mi optimismo me empujaron a abrazarla suavemente por la cintura, queriendo fusionar
la suavidad de su sentimiento y mi tacto ya, singular. Apartó la cadera en un sutil movimiento, cosa que nunca
había ocurrido. Nos encontrábamos en la cocina y no entendía muy bien su reacción, quizás tan desconocida
para mi, que me llegaba a incomodar, por esa falta de costumbre. Volví a acercarme y susurrarle al oído:

- Tu dueño quiere usarte...

Su débil y parpadeante contestación:

- Si de algo no tengo ganas, es precisamente de eso, que me folles, pero soy tuya y debo aceptar lo que desees.

La sensación dentro mi, siguió siendo extraña, me quedé pensativo mientras la fuerte lluvia golpeaba el cristal
sin control.
El sabor que realmente yo nunca había experimentado me empujó a subirle el viejo y verde abrigo y
bajarle los tejanos...
Realmente estaba seca, nunca en nuestros casi 4 años de relación había pasado. Le bajé las bragas
y solté el cinturón de mi pantalón en su nalga y su mudez me tenía inquieto...
Le puse la punta de mi polla en su coño y poco a poco, fui metiendo mi polla hasta el final...
Ella seguía absolutamente igual, ni un gemido, ni un sólo ruido, su vació explotaba y apenas se apreciaba
en aquella cocina. Simplemente se limitaba a ejercer de "chica usada".
Así, ella medio reclinada, apoyando una mano en la pared y otra mano en la mesa, dejó que la follara
sin sentimiento, sin magia, sin pasión...
Cuando terminé, ella se acomodó como si no hubiese pasado nada....
Días más tarde, yo seguía dándole vueltas a lo que allí había pasado, quizás por desconocimiento,
por miedo, no lo sabía y quería saberlo...
Después de unos 15 días, por fin inicié una conversación con vistas a llegar a ese día, sin apenas mencionarlo,
me miró a los ojos y dijo:

- Si supieras lo que sentí aquel día, el día del no, me querrías toda la vida...

- ¿Que sentiste?

- Me sentí como una autentica Diosa, haciendo, lo que siempre he querido hacer. Sentirme usada por ti, sentirme
sucia por fuera y limpia por dentro. He pensado en ese día, el día del no, y créeme que me recorre un orgullo
que jamás podré explicar.

No supe que decir... Pero si de darme cuenta. Ella era la mujer de mi vida, una vez más...