domingo, 27 de abril de 2014

Formas de pensar

                   Una buena chica conoce sus límites,
                   una mujer inteligente sabe que no tiene ninguno...



                                      - Marilyn Monroe -

martes, 22 de abril de 2014

Diario de un pervertido (Clases de baile)


Me apunté a clases de baile salón con la intención de distraerme un par de horas
al día, y de paso, socializarme un poco con la gente, puesto que paso mucho tiempo
en casa. También es cierto que había pasado varias veces por delante de esta academia
y ver entrar a todas esas mujeres me ponía un poco, un poco bastante...
El primer día llegué bastante avergonzado, en realidad, soy una persona tímida, me
cuesta mucho trabajo coger confianza. En este caso fue fácil, con Rebeca, mi pareja
para los ensayos de baile. Tiene 42 años, es bajita y delgadita, como se suele decir
habitualmente "del montón". A mi desde luego que me pone muy caliente, es una de esas
personas que tienen la costumbre de acercarse mucho cuando te hablan, eso me pone aún más,
puesto que la puedo oler, sobre todo al final de las clases, es una mezcla de tímido sudor
y un perfume exquisito. He de reconocer que subo las escaleras del local cuando acaban las clases,
empalmadísimo. Este viernes pasado bajé al súper a comprar la cena y me encontré con Rebeca.

- ¿Comprando la cena?

- Hola, pues si, se ha ido mi compañera de piso de fin de semana y me ha tocado a mi comprar!

- Yo también, vivo solo y siempre vengo a este súper.

Mientras terminé de decirle esto, pensé como coño le puedo decir que se venga a mi casa,
que excusa puedo poner, algo debo de inventar.

Caminábamos por la gran superficie comercial y charlábamos mientras llenábamos nuestras cestas.
Cogió uno de esos paquetes de tortellini y dijo:

- ¿Sabes hacerlos? Yo a la pasta nunca le encuentro el punto.

Ostias, esta es la mía!

- Yo soy un experto cocer pasta, te apetece.... Probarlo hoy en mi casa, podemos cenar.

Esperaba una reacción negativa, cuando mi sorpresa fue escuchar:

- Vale!

Con esa sola palabra que dijo sonriendo, ya se me puso la polla dura...

Intenté por todos los medios cocinar de la mejor manera posible y tenerlo todo preparado
para la hora indicada, las 22 h. Llegó puntual vestida con un tejano azul ajustado y un suéter amarillo,
una botella de vino que pusimos a enfriar en la nevera y unas botas de esas de "chupame la punta".
Cenamos charlando amablemente y la verdad todo iba sobre ruedas...

- Bueno, cuéntame, que sólo hemos hablado de las clases... ¿No tienes novia? ¿Vives aquí solo?

- Pues si, aquí vivo solo y no tengo novia, nadie me aguanta Rebeca...

- Jajaja, me extraña, eres simpático y divertido.

- Quizás hace falta algo más.

- Bueno, también me fijado que casi siempre estas cachondo.

Trágame tierra, no podía creer lo que había escuchado, me puse rojo, amarillo y verde.
Elevé las cejas a modo de sorpresa y después de 10 segundos matadores y silenciosos, dije...

- Te has dado cuenta Rebeca, perdona...

- Si, me he dado cuenta que muchas veces cuando bailamos se te marca el pantalón,
  no se cual es el motivo, yo no estoy tan buena...

- No lo puedo disimular, es la naturaleza, dije carcajeando...

Se puso de pie y se acercó a mi.

Encendió un cigarrillo y me miró amenazante, como si allí fuese
a ocurrir una guerra, una batalla, una pelea sexual, un juego
morboso que mi mente empezaba, poco a poco a recorrer.

- ¿Ahora estas empalmado?

Verdaderamente no lo estaba, pero cuando acabó de decir esa frase, ya está,
ya se me puso dura otra vez. Yo estaba excitado y nervioso al mismo tiempo,
no sabía lo que iba a pasar, esa sensación de intriga me excita...
Se puso de rodillas y me sacó la polla rápidamente.
Miré al techo puesto que sentí que la absorbía toda, con ansiedad.
Después de dos o tres minutos se la sacó de la boca y dijo...

- ¿Esto te gusta? ¿Esto es lo que querías?

Yo aún casi jadeando dije entre ahogos...

- Quiero follarte, meterla dentro de ti.

Se puso de pie, se bajó el tejano y un tanga rojo, estaba depilada entera y
pasando un dedo por el principio de su raja exclamó:

- Estoy segura de que harías lo que fuera por meter esa polla dura en este coñito jugoso.

No podía creer lo que estaba viviendo, me esta poniendo tan tan caliente, que solo atiné
a contestar con la cabeza, repetidamente inclinando la cabeza hacia arriba y hacia abajo
diciendo "si". Cogió su bolso y sacó un strap-on y se lo puso mientras me miraba sonriente...

- Date la vuelta, quiero follarte yo a ti, y cuando acabemos, si aún tienes fuerza, me vas a
follar tu a mi...

Me di la vuelta y me incliné apoyándome en el cabecero del sofá...

- Rebeca, por favor, no me hagas daño.

Efectivamente, empezó haciéndolo despacio y poco a poco fue aumentando el ritmo,
yo quería que se cansase pronto para poder meter mi polla dentro de ella.
Noté que pasaba una mano por mi cintura, y, mientras me tenía ya a 4 patas y me follaba,
me cogía la polla y me empezaba a masturbar. Me excitaba la situación puesto que era
un tira y afloja, estaba claro que quería que me corriera para no follarla yo a ella.
Continuó así varios minutos, mi sensación era agridulce. Cuando por fin se canso...

- Muy bien, ahora te toca a ti...
Me tumbó en el suelo boca arriba y antes de sentarse encima
de mi para que por fin, la follara yo a ella, empezó a meneármela una y otra vez, de menos a
más, esto ya me gustaba muchísimo más, ya no me estaba follando por detrás y no me incomodaba.
No aguanté, me corrí mientras se la metía en la boca como si fuera un manantial para una sedienta.

- Estaba segura de que harías lo que fuera para follarme, dijo entre carcajadas....

sábado, 19 de abril de 2014

Cuestión

         ¿Si tiro un cacahuete a una piscina sigue siendo un fruto seco?


martes, 15 de abril de 2014

Mi girasol

“El emperador Carlomagno se enamoró, siendo ya viejo, de una muchacha alemana. Los nobles de la corte estaban muy preocupados porque el soberano, poseído de ardor amoroso y olvidado de la dignidad real, descuidaba los asuntos del Imperio. Cuando la muchacha murió repentinamente, los dignatarios respiraron aliviados, pero por poco tiempo, porque el amor de Carlomagno no había muerto con ella. El Emperador, que había hecho llevar a su aposento el cadáver embalsamado, no quería separarse de él. El arzobispo Turpín, asustado de esta macabra pasión, sospechó un encantamiento y quiso examinar el cadáver. Escondido debajo de la lengua muerta encontró un anillo con una piedra preciosa. No bien el anillo estuvo en manos de Turpín, Carlomagno se apresuró a dar sepultura al cadáver y volcó su amor en la persona del arzobispo. Para escapar de la embarazosa situación, Turpín arrojó el anillo al lago de Constanza. Carlomagno se enamoró del lago Constanza y no quiso alejarse nunca más de sus orillas.” 

- Italo Calvino -

Abro la ventana y entra lentamente el sol,
 abro el alma y entre lentamente un girasol,
  con esa sonrisa infinita que me inunda,
   (mi tango de Gardel, mi octava maravilla)
    con esa magia que un duende a mi lado...

     Un regalo y hemos brindado
      con la espuma de tus ojos y un jardín,
       que nace y crece a tu alrededor,
        (sepa Usted que yo ya no tengo cura)
         mis besos, tus caricias, mi girasol...




sábado, 12 de abril de 2014

Formas de pensar

El pesimista se queja del viento
El optimista espera que cambie
El realista ajusta las velas


martes, 8 de abril de 2014

Sesión de fotos


- Tenemos que actualizar el blog, ¿No crees? Le dije sonriente.

- Si, pero debemos hacer fotos, apenas quedan...

Nos pusimos manos a la obra en busca de ideas,
verdaderamente no es fácil, se necesita una buena
dosis de morbo e imaginación.
Con la ropa interior y algún que otro juguete me
puse a pensar y combinar posturas, para que las fotos
fuesen especiales.
Sentados en el sofá, apoyó su cabeza en mi hombro,
con uno de esos gestos de cariño en que yo podía
sentir su magia y  oler su felicidad...
Dijo amablemente:

- Bombón, voy a depilarme, murmuró como preguntando.

- ¿Estas sin depilar?

- Mira como estoy, tu dirás...

Se bajó el pantalón, pirata de color violeta oscuro,
enseñándome el coño y relamiéndose los labios
con la lengua. Ese tipo de provocación
me conmovía por dentro hasta arder en deseo,
me hacía vibrar con esa sonrisa interminable.
Una de las cosas que me permitía volar era precisamente
follarla con mi mirada, ella se sentía deseada y yo
revolucionaba mi instinto, atraía el poder de una
mezcla de sensaciones, principalmente de cariño
y complicidad, mucha complicidad.
Yo normalmente desnudaba mi alma sin ningún
apuro, con la comodidad que otorga una confianza,
un alma gemela, una atención noble, sincera y eterna.

- Si, depílate... Murmuré entre sollozos.

Mientras escuchaba caer el agua del grifo en el baño,
aún me duraba la polla dura y me asaltaba la duda,
no sabía si hacer las fotos o penetrarla brutalmente,
como a ella y a mi, tanto nos gustaba...

- Ya estoy. ¿Que quieres que me ponga primero?

- Lo que tu veas...

Escogí la esquina de aquel amplio pasillo, para
que en las fotos no saliera nada más que lo quisiéramos ver,
su cuerpo y una pared...
Extendimos una manta en el suelo y cogimos una silla,
para buscar originalidad.
Le fui diciendo como debía de ponerse, boca arriba,
boca abajo, con la ropa interior apartada de un lado,
sentada en la silla, etc...
En una de esas posturas boca abajo, quise hacer una foto
de su culo con la braga bajada, y mi sorpresa fue,
que al bajar aquella prenda blanca y rosa floreada,
estaba mojada, la mancha interpretaba justamente su coño...
Después de hacer una foto a semejante maravilla...

- ¿Te has mojado?

Contestó en baja... - Si, estoy caliente.

Encendí un cigarrillo que había liado con anterioridad,
mientras mi boca aspiraba una gran cantidad humo chulesco
ella agachaba la cabeza avergonzada, en realidad,
adoraba ese sentimiento cuando sus ojos, timidamente
me  esquivaban, intentando adivinar si mi boca, en las
siguientes palabras, iban a mezclar ese humo con un castigo
o una sonrisa en tono de suspense y emoción...

- ¿Y eso?

- Me pone cachonda mostrarme así para ti,
  pensar que todos me pueden ver pero que
  solamente mi dueño tiene acceso a mi...


Apoyé la cámara a una lado y así como estaba, tumbada boca abajo,
le abrí las piernas y metí mi lengua en su perfecto
coño, depilado, caliente, mojado. Notaba su respiración
que se iba acelerando poco a poco. La situación era especial
por no estar prevista. Habíamos follado cientos de veces,
pero nos inundaba la pasión, la mezcla de lo salvaje y el amor,
 la seducción mental, la música de sus labios sonriendo en mi cuello,
el poder del deseo, un cóctel que le hizo decir entre jadeos:

- Fóllame por favor te lo pido, te lo ruego, fóllame...

La necesidad de que me metiera dentro ella, era aún más
grande de lo que imaginaba, su propia conciencia era engañada,
recuerdo una vez que se corrió sin tener permiso y la decepción
fue bastante amplia en horas, creo acordarme que fueron días, de castigo,
un castigo ejemplar.
Aún así, después de suplicarme continuamente con
aquellas palabras, en aquellos momentos, reconozco, me hacían sentir
la persona más grande del mundo y, a la vez, la más afortunada, porque
estaba en una circunstancia que nada ni nadie podía mejorar,
con la persona que quería, respetaba y admiraba...
Metí mi polla como un huracán y tenía el coño encharcado,
para su resplandoroso fuego, esa dulce
espera, estaba dando sus frutos...
Se dio la vuelta y sentó con la espalda apoyada en la pared,
de frente a mi, con los ojos más bonitos,
más expresivos, amenazantes y a la vez cariñosos
que una persona pueda ofrecer.
Mi mirada, esta vez, se alimentaba de esa ternura,
de esa entrega, de una profundidad que fusionaba,
sencillamente a dos personas en una.
La besé entrecortando sus jadeos,
con la ansiedad más extrema que mi alma
podía epulsar a modo de besos y más besos,
mientras y ella susurraba
entre vuelos y cielos...
Dios! no sabes como pones, como te quiero...


viernes, 4 de abril de 2014

martes, 1 de abril de 2014

Tren


Dos borrachos en la via del tren andando, le dice uno al otro:
- Joder, que escalera más larga.
Y dice el otro:
- A mi lo que me más cuesta el agarrarme al posamanos