miércoles, 29 de octubre de 2014

Letras desde el infierno ( capítulo VIII )

Un día me dijiste:
- Nene, no somos dioses -
Tratando de pausar un momento de dificultad,
me besaste interrunpidamente, para susurrar entre beso y aire,
te quiero, te quiero, te quiero...
Estábamos en mi habitación, tu con tus vaqueros
gastados de vivir y yo con mis tejanos pulidos de resistir.
John Lennon y su Woman en el fondo de nuestra conversación.
No le dí importancia alguna a tu afirmación,
el mismo error de no escuchar, o, mejor dicho,
no querer escuchar...
Aquí dentro, en este oscuro infierno,
pienso mucho en ello,
creo entender, ahora, después de tanto tiempo
transcurrido, en mi falta de humildad,
mi ausencia de límite, cuando hay que tenerlo,
mi "no capaz" de frenar, cuando vamos a mucha velocidad.
A veces con los años, no se aprende nada,
incluso aquí, rodeado de angustia, tedio y soledad,
creo que éramos Dioses,
porque no hubo, no hay y no habrá nada superior...



domingo, 26 de octubre de 2014

Letras desde el infierno ( capítulo VII )

He cerrado los ojos y he viajado, contigo,
a aquel pueblo de la provincia de León,
tus verdes destellos de emoción endulzan los kilómetros,
donde la alegría nos contamina,
donde tu sonrisa, tu delgadez, mi talento
y una pizca de sensatez, comenzaron un día
perfecto. Alimentando nuestros cuerpos
con un sabor verde y andalusí, con alcohol,
en aquella habitación de hostal, donde,
lentamente, hicimos muchas veces el amor,
sin conocimiento, sin el mundo alrededor,
sin segundos, sin minutos,
con la abrumadora presencia de tu cariño,
mis manos recorriendo tus manos,
tu pelo enredado en la pluralidad de mis besos,
escondidos, encendidos en la canícula de esta noche magica,
hasta un amanecer único.
Y hoy, aquí, he despertado entre sudores y débiles sensaciones,
la manta que me envuelve está fría,
el día que me espera es congelado...



lunes, 20 de octubre de 2014

Letras desde el infierno ( capítulo VI )

Humedad, me siento apagado, la luz no se abre nunca en
el exterior ni en mi interior, los días son martillazos...
Y mi pensamiento, como siempre, rebosa en ti, en la sonrisa
tan vergonzosa y juvenil que me acompañó en esta ocasión,
a comprar unos zapatos a unos grandes almacenes.
Mi deseo hacía ti no tenía límites y en uno de los baños
nos entretuvimos bastante tiempo. Apoyaste tus manos en la pared
para que te follara por detrás salvajemente. Sin embargo,
quise penetrarte despacio, suavemente, de menos a más,
sintiendo tus glúteos chochar en mis piernas, ya con un ritmo
infernal, tus gemidos explotaban como fuegos artificiales,
mis manos recorrían tu espalda arqueada, hasta el final,
hasta aquel final al que no queríamos llegar...



domingo, 12 de octubre de 2014

Letras desde el infierno ( capítulo V )


A veces creo delirar al recordarte, hoy en el patio,
el sol me cegaba y recordaba, tus palabras, tus abrazos...
Sin embargo mis frases sólo fantaseaban, como si no tuvieran
un recorrido final. Es el mismo sol que aquella tarde de otoño
nos hizo dirigirnos al parque. Aquel tan grande, donde ese 
intenso olor a azahar se mezclaba con tu sonrisa, casi inocente,
casi inaudita...
Nos tumbamos en una gran toalla para pagar mi deuda, si, aquella
que te debía, darte 500 besos, ni más, ni menos! Creías que era una broma,
creías que no lo haría, mi juvenil atrevimiento era un alto tanto por ciento
de nuestra complicidad. Las caricias en entrelazaban como regalices de colores,
el sol también tocaba tu espalda junto a mis manos, tu cuello era mi destino,
empezaste a soñar, empecé a contar... 1,2,3...

domingo, 5 de octubre de 2014

Letras desde el infierno (capítulo IV )


La oscuridad forma parte del día a día, cada vez me gusta
menos. La mente retrocede y retrocede, esta vez hasta aquel
día que fuimos a aquella playa. Tus ojos brillaban danzando
verdes y felices, en la parte de la izquierda, había un pequeño
monte al que fuimos a buscar un poco de silencio, de complicidad...
La hierba permitía tumbarnos, escondernos y alejarnos del ruido,
esa verde, la misma que tu espalda acariciaba, te tumbaste
y abriste las piernas en forma de entrega. Yo encima de ti, notaba
tu aliento golpear en mi boca, mientras cada vez más adentro y
más rápido, nos servíamos, nos nutríamos, nos alimentábamos
de lo que más (entre otras cosas) nos gustaba....