viernes, 16 de enero de 2015

El corte inglés

Estuvimos dando vueltas con el coche un buen rato,
en los 40 sonaba aquella canción de Fito que a ti tanto te gustaba,
era de día,
ningún sitio nos agradaba para hacerlo, teníamos un calentón que,
como siempre iba a mas. Ella llevaba puesto unos vaqueros azules con unas
estampas de flores en los bolsillos de atrás, una camiseta de manga larga,
una chaqueta de billabong negra con letras blancas, marrones y grises,
un calzado bajo...

- Cada vez tengo el coño más mojado.

En verdad, yo siempre trataba de disimular cuando me decía eso,
restarle importancia, etc. Pero la realidad era otra... Me enorgullecía,
me inundaba de una forma especial que ella se excitase así por y para mi,
yo jugaba a imaginar que mi alma era un vaso, y ese vaso sólo se llenaba
con sus palabras, mágicas palabras.
Me sentía ola en el mar de su excitación...

- No sé donde podemos ir, aún quedan varias horas para que oscurezca.

Mientras dije eso, mientras ella conducía una y otra vez por las mismas
calles de esta ciudad, yo le acariciaba las piernas por encima del vaquero,
en la parte superior...
Su nerviosismo cosia sus párpados para mi dulce tentación,
siendo sus alteraciones una sensación  amable y comprendida,
siendo consciente de que la quería más que a mi propia vida.

- Me pone muy caliente que me hagas eso, sin llegar al coño.

- Precisamente por eso lo hago, para ir a más...

- ¿A más? Debo tener las bragas pingando!

Sabía perfectamente que esa frase me hacía sonreír por dentro y por fuera,
era un pulso de su provocación contra mi satisfacción. Y este tipo de batallas,
eran las que nos permitían jugar y soñar.
Su sonrisa y su cariño hilvanaban cada minuto de nuestro tiempo con un gesto de complicidad.

- ¿Y si vamos al aparcamiento del corte inglés? Se me ocurrió en un instante.

Con esa sonrisa inocente que conmovía mi mundo al mirarla, pronunció:

- Si no hay muchos coches, podíamos ir, yo estoy muy muy mojada...

Nos dirigimos allí y efectivamente, había pocos coches, aunque bajamos a
la segunda planta para poder estar más tranquilos.
Aparcamos en una esquina, y nada más para el motor se puso encima de mi
(en el asiento del copiloto) sin yo decir absolutamente nada. Me besaba continuamente
con un hambre feroz mientras yo recorría la parte superior de su cuerpo con mis manos.
En sus ojos brillaba la tímida oscuridad, recorrían el cariño, el deseo, el sueño dormido
que allí se cumplía...
Sentí que tenía los pezones durísimos, casi como nunca se los había notado. Dejé de besarla
para subirle la camiseta y chuparlos lentamente, ella jadeaba soldando sus labios
a modo de placer. Se quitó el pantalón y las bragas y sentó encima de mi polla que
entró sola por su coño encharcado. Me seguía besando al mismo tiempo que su cintura
rompía los limites de cualquier movimiento aún no inventado, para follarme como
una autentica loca, fuera de si. Esa mezcla de leves empujones conjuntados con
nuestras bocas chocándose y jadeando fue una sensación insuperable.
El deseo se iba consumiendo, es difícil de explicar que en aquellos ojos
habitaban todas las maravillas del mundo, de la perfección, de la suavidad
de un beso empujando a otro beso.
Mi cuerpo era una montaña rusa y ella mi atracción preferida,
yo jugaba a matar su orgamo y ella a ser mi suicida.
Cambiamos de postura, reclinamos los dos asientos delanteros a tope, para que ella
apoyara cada una de sus rodillas en dichos asientos y las manos en los de atrás.
Metí mi polla y como ya era costumbre, jadeó en voz alta.
En ese momento de extenso placer, uno quiere que el mundo se detenga y que no
exista nada más que nosotros dos allí,
rodeados de vaho, amor y chasquidos de eterna pureza.
Sentí que nada era tan cierto como aquellos besos,
nada era tan sincero como su acelerado aliento.
Con mis manos acariciando sus glúteos y su culo jugando a empujarme para buscar
más y más, me corrí, me corrí como huracán de sensaciones, ella se corrió conmigo multiplicando
la divinidad de lo presente...


Allí, en el aparcamiento del corte inglés.

26 comentarios:

  1. No hay nada mejor que la audacia en el amor o mejor en el sexo deseado.

    Un abrazo Amigo.

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    1. Jajajaja..... hay días en que cualquier cosa que intento decir me suena estúpida. Pero al mismo tiempo no quiero dejar de decir algo.

      Hoy es otro días.

      te diré que me ha resultado excitante y cargado de intensidad. Que me encanta el deseo que emanan y que lo mejor... lo verdaderamente maravilloso... es la complicidad.
      Le entran ganas a una de coger el coche dirección a un centro comercial.

      Muacks :p

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    2. No puedes imaginar la complicidad que existía, creo que llegamos ha hablar con sólo mirarnos.

      P.D. Tu puedes decir aquí, lo que quieras y cuando quieras, ya lo sabes. Beso :)

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  3. Jo, te he leido embobada, sin perderme ni una letra, cada relato es mejor aun que el anterior
    Esas excitaciones, cuando al fin puedes complacerlas son un extasis total, sin duda alguna

    besos y buen finde

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    1. Gracias adis, efectivamente, cuando se cumple lo previsto, es una fusión perfecta.
      Besos :)

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  4. Lo que sucede cuando hay mucha previa

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    1. Si yo te contara todas las horas que había de "previas" Jajaja.

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  5. si los aparcamientos hablasen!!! yo siempre he sido muy cagueta para eso... he pensado que nos podrían pillar y me corta el rollo...
    jajaja... parezco una abuela..... jajajajaja
    besos.

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    1. También está la cara opuesta, hay quien le da morbo que le vean, pero bueno, ya sabes, bichito raro....
      Besis.

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  6. La próxima vez que aparque daré un vistazo. Tal vez los encuentre.
    Saludos

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    1. Me temo que no será posible Carl.
      Saludos.

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  7. Ufff! calentón conduciendo, qué desasosiego!
    Mereció la pena la espera ante tan plecentero desenlace.
    Un abrazo

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    1. Por supuesto que si, y no fue el único calentón al volante!
      Saludos.

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  8. Y que história más tesuda.....
    Así... con detalles impresivos..... audácia, placer.... una mezcla muy interesante....
    Me encantó y me dejó el palo duro!!!

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  9. Suamndo el sexo implica un poco de riesgo se vuelve aun mas excitante
    Un saludo

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    1. Si, hay un morbillo en ser descubierto...
      Saludos.

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  10. Como esta aventura en un aparcamiento, la urgencia también los hubiera podido llevar a un ascensor, sin importar las cámaras. Es mayor aún la delicia. El relato me excitó notablemente. UN abrazo. carlos

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    1. Gracias Carlos, así es, podía haber sido en otro cualquier sitio.
      Saludos.

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  11. Esa conversación mantiene en vilo las circunstancias. Es un diálogo para quienes no necesitan decirse nada con palabras. Basta con un gesto, con una mirada... En realidad todo es intención, complacencia, deseo...
    Lo de menos es el sitio, lo de menos es la luz o la oscuridad... Lo importante es volar, tocar los sentidos, las estrecheces hacerlas amplitudes y sacralizar el pecado de la mejor de las formas: cayendo en él.
    Besos de Pecado.

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  12. Lo has definido con una exactitud envidiable.
    Besos cielete.

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