domingo, 25 de octubre de 2015

Formas de pensar


Si las personas conocieran el peso de las palabras
 le darían más valor a su silencio.

lunes, 19 de octubre de 2015

Complicidad

"Te quiero en calidad de cómplice, siempre junto a mi" Me dijo una vez
una chica... No sabía exactamente si me quería para robar un banco o
quería algo más... Recuerdo perfectamente aquella conversación,
mientras Pepe Risi de fondo con "Una noche sin ti", y yo, víctima
de inocencia y juventud, realmente no entendía nada.
La complicidad, esa llave que abre tantas puertas y que es tan difícil
de encontrar, no sólo en una relación de pareja, también en la "amistad".
Yo creo que la complicidad es un eslabón que ha de unir siempre a las personas,
en general, sin importar la situación, ni la hora, ni el lugar.
Aquella noche llegue a casa, y en mi "radio cassete" tarareé, "Dan las seis,
sintonizo a los Stone, recuerdos del pelo largo" sin saber, que quería
o que me ofrecía aquella chica...


lunes, 12 de octubre de 2015

Frases


No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas
imponer a la libertad de mi mente.

- Virginia Woolf -

viernes, 2 de octubre de 2015

Delirios de un veinteañero

A mis 20 años, soy un desastre, en muchos sentidos, por no decir en  todos...
Creo que lo único que tengo de valor es mi novia, yo la llamo Rubiaca, porque es fuerte...
Fuerte mentalmente, físicamente flaquita y tiene uno de esos rubios naturales que a mi, me hacen
enloquecer. Ahora estoy en una temporada de tranquilidad sexual, me suelo masturbar todos los días por las mañanas,  y luego por la tarde, normalmente a diario también, lo hago con mi rubiaca. (siempre que tenemos algún sitio)
Un sábado que mis padres no estaban, habíamos quedado a las 11 de la mañana para ir a comprar, cocinar en casa, mas bien spaghetti, puesto que otra cosa no sabemos hacer.
Como de costumbre, me había dormido muy tarde y me desperté al escuchar el ring del timbre, a las 11:02.
Estaba enfadada, lógicamente, al verme recién levantado, medio dormido y con cara de sapo, no era lo que ella esperaba...
Volví a tumbarme en la cama, me vencía el sueño... Ella se sentó a un lado, con esa notable paciencia que yo tanto admiraba, aunque estaba muy enfadada, no era ni el primero ni el segundo día que me dormía al quedar con ella...
De un tirón, apartó la sábana y se sentó en mis rodillas, he de decir, que cuando hacía eso, normalmente era porque estaba muy caliente.
Me bajó el boxer y cuando vio que estaba empalmado, me cogió fuerte la polla con una mano y me la apretó agresivamente, me sentí extraño, con una incertidumbre desconocida, una mezcla de dolor y placer me invadió... El dolor provocado por su enfado y la excitación porque yo sabía, que me iba a follar...
Con una rapidez inusual, me masturbaba y me miraba fijamente a los ojos. Le gustaba ver reflejado en mis ojos lo que estaba haciendo.  De repente fue a menos y empezó a deslizar su lengua arriba y abajo, al igual que lo hacía con las manos, pero ahora más lentamente y con al lengua.
En espacios cortos de tiempo, se metía toda la polla en la boca y cuando yo notaba chocar su garganta, comenzaba a absorber como queriendo succionar. Me volvía loco y esa locura a ella le encantaba...
Cerré los ojos y en un instante su cuerpo estaba totalmente encima de mi y su coño empapado se introducía dentro de mi, como una sensación de ardor inmejorable. Se sentó y se convirtió en una conductora, confieso, insuperable. Su cintura hacía círculos continuos que me dejaban casi sin aliento, mientras con su lengua, jugaba a lamer todo mi torso. Uno de esos juegos traviesos que tanto nos gustaban...



Noté todos los fluidos bajar por  mi polla, se estaba corriendo mordiéndose el labio y mirando al cielo, su cielo...