lunes, 30 de noviembre de 2015

Pensamientos


               "Hay ausencias que representan un verdadero triunfo"

                                       - Julio Cortázar -

domingo, 15 de noviembre de 2015

El piso (II)

.....Con el pantalón desabrochado se sentó encima de mi, me miraba con los ojos brillantes, con esos ojos tan centelleantes, que no existían palabras que hiciesen justicia a tanta belleza.
Yo estaba semi tumbado y me besaba con ansia, con ese ansia de querer devorar a una persona hasta hacerla explotar de placer.
Su cintura comenzó a rozarse entre mis piernas, con uno de esos ritmos en los que se paraba el mundo y no existía nada más. Me encantaba esa tímida provocación de su cuerpo amenazando lo que quedaba o no quedaba por venir. Recuerdo que en alguna ocasión me dijo, lo mucho, muchísimo que le excitaba no saber que iba a pasar.
Se incorporó hacia delante, le besé el cuello, mis manos ahora, acariciaban la cadera de terciopelo que suavemente, conducía por la carretera de mi sexo, mientras me susurraba al oído...

- ¿Sabes que me vuelves loca? ¿Lo sabes?

Yo me limitaba a escuchar esas palabras y sentir su cuerpo retar al mío. Era un viaje por el sendero de nuestra conciencia y satisfacción. Olia a ternura, olia a Ángel...

Cada beso suyo era una curva en la justa dirección.

Cada caricia mía en su corto pelo, era un estímulo para el sentimiento ganador.

Cada gesto que provenía de sus sonrisa explotaba mi felicidad.

Cada susurro de su boca era un grito que mi interior decía: "Más" Cada vez que sus manos apretaban mis manos, era la notable elegancia entre dos almas.

Se quitó ese tejano azul con adornos florales en los bolsillos posteriores y se tumbó boca arriba para mi atrevimiento visual. Besé sus pechos por escasos segundos, besé su boca incendiada, besé su cintura, sus piernas...

Con mi lengua recorrí cada parte de su sexo, los gemidos eran como un aullido de socorro, de no poder más, eso me gustaba, me encantaba que sufriera así, sabiendo que no podía llegar a ningún sitio sin permiso...
Me metí dentro de ella a la vez que su voz rodeada de fuego susurraba....
- Dios!!!!!!!!
Y así. nombrando a un ser desconocido, conocimos eso que llaman el Eden.





-Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado -

(William Shakespeare)






domingo, 1 de noviembre de 2015

El piso

Aquel sábado, como otros muchos tantos, no teníamos ningún sitio donde ir,
cuando las ganas aprietan y el dinero escasea, el problema crece como
los minutos, con un ritmo continuo. Llovía bastante, el bajo de su pantalón tejano
y mojado chocando con el suelo, dejaba ver la realidad, la situación
desastrosa de dos jóvenes con ansia de devorarse, sin poder hacerlo en
algún sitio, cómodos, tranquilos y lo que es más importante, sin pasar frío.
Después de estrujar la mente, recordé que un familiar mío tenía las llaves
de un piso que apenas se usaba, sólo cuando sus propietarios viajan desde
sudamérica hacia aquí, para pasar unos días. Mil peripecias no fueron suficientes
para encontrar las llaves, puesto que cuando llegamos al piso, no abrían
ni siquiera, la puerta del portal.
Al fin, sonó la flauta, cuando la llave entró por completo en la puerta de aquel
cuarto letra E,
nos miramos mutuamente, sonriendo como dos niños felices, en verdad así era,
dos niños mordiendo la vida, masticando un sentimiento infinito, la juventud, el deseo, ilusionados y casi emocionados.


















Más de 100 metros cuadrados de piso, más de 100 sueños por recorrer, más de 100 caricias para aislarnos y besarnos, en un mundo paralelo que desdibujaba efimeramente la palabra "Feliz". Toda esa magia que aquellos besos contenían, todo lo que significaban para mi.
Un sofá de piel, de esos que cuesta trabajo levantarse por su amplia comodidad.
Acurrucados y tapados, víctimas del cansancio, los nervios, saqué las manos
de la manta para liarme un cigarrillo y saborear, junto a ella, aquel Golden
Virginia que sabía a triunfo. Creo que a modo de celebración le besé en la boca
como si se fuese a acabar el mundo. En otro momento, escribiré sobre los besos
de esta persona y las sensaciones...
Sus manos estaban frías y acariciaban ya las mías, yo no podía evitar excitarme,
ya así. El deseo por ella superaba cualquier límite, nunca llegué a decirle,
quizás por miedo, quizás por Vergüenza, que había veces que se me ponía dura
con verla, con pensar en su excitación...
Llevaba un suéter de cuello alto que  pronto despojé de su piel tiritante, para viajar
por los poros de su riqueza, su cuerpo era un tesoro de esos que sólo una
vez en la vida puedes apreciar, como un sueño, como un sueño hecho realidad.
Su presencia era locura en la que yo quería divagar.
Sus ojos eran una explosión de complicidad en la que yo quería participar.
Su voz excitada y sensual...
- Úsame, aprovéchate de mi, soy tuya, sólo tuya...
Aquellas palabras eran para mi, como la necesidad de un ser humano para alimentarse, ella sabía lo que decía y yo recogía el resultado, mientras,
la abrace, besé su cuello, sus brazos, sus pechos, mientras murmuraba sus gemidos...
- Me vuelves loca, JODER.
Desabroché lentamente su pantalón y al meter la mano, estaba totalmente mojada,
esa es otra sensación dificilísima de explicar...

(Continuará)